El despertar de Doña Rosa (secuela casi innecesaria)

Ninguna secuela es mejor que la primera.

En el post de ayer conté lo que sufrí en el vuelo a Miami con una señora que se sentó al lado mío al que decidí llamar DOÑA ROSA. 

Muchos lectores comentaron que se rieron y otros incluso dijeron que me lo merecía, ya sea por viajar alguna vez en business o quizás por hacer post de comida al mediodía. Cuanta maldad en este mundo realmente… Silvio Soldán tiene razón.

Y algunos supusieron que este relato podía continuar. Y si… tuve que despertar en el avión muy a mi pesar (el otro post terminó cuando me dormía)

Y como no era tanto para contar como hasta el momento en el que me dormí pensaba ponerlo en el post de la crónica de vuelo en si, pero sería darle mucho protagonismo en ese reporte a Rosita y quizás sea mejor simplemente cerrar este capítulo oscuro de mis vuelos con este post.

Tengo que aclarar que creo que lo que me pasó es que hace tiempo me he aislado de este espécimen tan particular. 

No voy a los Pago fácil pero amo ir al Supermercado por ejemplo. Quizás por los horarios que tengo puedo ir en cualquier momento, pero ahí siempre las veo pidiendo algún precio o que alcance una lata. Ya aprendí a no ir con gorra porque siempre creen que soy un promotor o un repositor o un tipo que sabe  donde están todos los productos o soy el responsable de una falta de stock. 

Ahora si me piden un precio o saber el vencimiento de un Mendicrim lo digo rápidamente y salgo disparado hacia otro sector del supermercado por si quieren entablar charla.

Perdón… pero son anti social algunas veces.

Igual cumplo con mi deber cívico y doy esas respuestas. 

Tampoco voy a la caja rápida, lugar de excelencia para estas señoras, donde se quejan de la velocidad del cajero, del gobierno anterior, del actual y del futuro también, por las dudas.

Quizás por eso me afectó tanto esta situación. Fui un rehén de ella por muchas horas. También podría decir que fue como cuando los europeos llegaron a América con todas sus pestes y los nativos se murieron al no tener sus defensas naturales.

Yo evidentemente las había perdido y eso quedó claro en repuestas pelotudas que di y fueron aniquiladas por Rosita. Como muchos comentaron tendría que haber dicho “si” “no” o un “yori, ai dont spik espaniy”

Pero vuelvo al relato

Dos horas antes de aterrizar prendieron las luces para desayunar. Yo estaba de costado, mirando hacia el asiento donde estaba mi hija. Creo que estuve así todo el tiempo. No quería mirar hacia mi izquierda…

Había dormido directamente después de la cena que tuve que compartir con ella…

No miré películas, temía que juzgara mis elecciones o fuera motivo de charla. A mi derecha Amélie dormía profundamente. Cruzando el pasillo mi mujer estaba con Sophie mirando películas. Cuando nos mirábamos ella se sonreía con cara diabólica disfrutando lo mal que lo estaba pasando yo…

Y miré para la izquierda… y estaba ella “buen día” me dijo. Le sonreí resignado.

Todo lo que pasó en esas dos horas lo tengo más vagamente. Quizás por el sueño o simplemente porque ya estaba debilitado.

Sirvieron el desayuno y no me pidió nada de lo que yo tenía. Tampoco dijo algo del desayuno de Amélie que era distinto.

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Pero yo saqué fotos de todo como es habitual y eso motivó el siguiente diálogo

DR: ¿Sos fotógrafo?

SC: Mmm eso ya casi no existe como profesión

DR: Se ve que vas poco a casamientos

SC: (piensa ¿Por qué no dijiste SI o NO pelotudo?)

DR: porque tenés una buena cámara ¿Es Nikon?

SC: (mira nuevamente al techo buscando una cámara oculta que no encuentra) no no yo uso Canon

En ese momento se puso a charlar con Estela, que estaba del otro lado del pasillo, es decir del lado izquierdo mirando hacia el frente. Estela estaba con su marido y tenía ganas de charlar.

Ahí fue que me paralicé… Estela le preguntó si la estaban esperando en el aeropuerto y Rosita mencionó una palabra que yo justo en este viaje no quería escuchar: CRUCERO

Doña Rosa estaba yendo a un crucero… yo también. Ahí me desesperé. Se que en Miami hay muchos cruceros ¿pero estaría en el mismo?

Por suerte Estela le preguntó como iría al crucero y ella dijo “ya tengo el traslado hasta Fort Lauderdale”… y ahí me tranquilicé, yo salía desde Miami.

Esta es la parte vaga de mi memoria ya golpeada, porque me habló de algo y me dijo 

“Por que yo estoy incapacitada del cuello para abajo” me decía mientras movía los brazos. Estimo que le saldrían desde las orejas.

Obviamente había subido en silla de ruedas al avión, y siempre que pedía algo a los tripulantes decía que estaba discapacitada. Lo que si me sorprendió es que tenía la habilitad de intercambiar las palabras discapacitada e incapacitada de manera perfecta para no repetirse.

Pese a su incapacidad o discapacidad, dos veces se levantó para ir al baño. 

En un momento pasó el jefe de cabina y nos pusimos a charlar, por lo que ella nos interrumpió para ver si podía tener una de esas bolsitas de business. Claro, en la noche se lo había pedido a una TCP, este era una víctima nueva y el guacho le dio la misma respuesta “la cabina está llena, no sobra ninguna”. Por lo que le volvió a pedir el reloj…

“¿Para que quiere ud un reloj infantil?” le dijo el jefe de cabina sonriéndose simpáticamente…. claramente era otro que no estaba preparado para Rosita…

No se que le dijo ella, quizás repitió que era bajita, me sorprendió que no dijera que era para algún nieto… ahí era directa LO QUERIA PARA ELLA.

“Bueno veré si queda alguno” le dijo el jefe de cabina y se fue.

El avión aterrizó y casi se me activa a mi el resorte anal para bajarme rápido. 

Como siempre una vez frenado dos TCP cerraron las cortinas de business para que bajen primero

“Claro, que bajen primero ellos” gritó… y cuando me miró me dijo “a mi no me importa porque me bajo última cuando me vengan a buscar”

Yo le pregunté si quería que le bajara el equipaje de mano y me dijo que si… pero primero me pidió que le buscara la funda de su almohada cervical. Miré así no más y no estaba. Ella se fijó en mi asiento por las dudas, quizás pensó que me la había afanado…

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Le bajé los dos bolsitos que tenía y “el Mercedes Benz”, ya que así le decía a su bastón.

En eso abrieron la cortina y le dije a las chicas “vamos vamos rápido salgamos de acá” aprovechando que estábamos en la primera fila. 

“Adiós, que tenga buen crucero” le mandé, ya no dando chances de que me cuente el destino, con quien lo hacía o que comería…

“gracias querido” me dijo. Mi mujer me miró y me dijo “al final se hicieron amigos” y tiró un “jejeje”

No le respondí… ya estaba muy golpeado por la vida. Con las piernas sin hinchar gracias a las medias, pero el resto estaba que explotaba…

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Estuve más de una hora en la fila de migraciones, pero realmente fue un placer llegar a ese lugar y saber que ella pasaría por el costado en una silla y no nos veríamos nunca más. 

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En el aeropuerto de Miami había un letrero con pseudo flores, pero yo en vez de leer “bésame”, leí INFLAME

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Pero la verdad nunca se sabe. Se que volverá en cada noche a invadir mi mente en cualquier pesadilla… espero que no en la vida real. Si eso pasara, ahí si me dará miedo.

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89 comments

    • Doña Rosa del Tierra - 2

      Y el muchacho de tubo fluorescente es malo ? Por qué hace wuuushh wuuuuush al moverlo ? Vas a comer los pochoclos vos??

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